Por: Jorge Domínguez

CDMX, 30 de Abril de 2022.- Se jugó el partido esperado, el partido anhelado, el llamado por la prensa como el partido de la jornada. Las águilas invencibles de Fernando Ortiz recibían en el Coloso de Santa Úrsula a la máquina del Cruz Azul.

Partido muy trabado en media cancha, donde los “amarillos” quería imponer autoridad; sin embargo, Cruz Azul lograba equilibrar los ataques locales buscando ser ofensivos con transiciones rápidas.
Jugadores que venían siendo los diferentes, los que movían los hilos en ofensiva, como Uriel Antuna por la “máquina” y Zendejas por América, no lograban tener la pelota y, si la conseguían, era en zonas donde no podían marcar diferencia por sus habilidades técnicas y rapidez ofensiva.
Hasta la parte final del partido se descargó la adrenalina para los aficionados; Pedro Aquino en pelota parada logró hacer contacto y el balón sacó pintura del travesaño y poste izquierdo de Jurado, que después del segundo rebote, supo sacar el balón de peligro.
Cruz Azul respondió mediante un tiro de esquina y Christian Tabó en una especie de chilena-medía tijera, logró prender el balón que se fue solo a centímetros del poste defendido por Guillermo Ochoa.
América respondió de nueva cuenta a balón parado con Bruno Valdés, haciendo contacto con la testa y mandado el balón a poste cambiado de Sebastián Jurado que, quedó inmóvil, viendo cómo el balón rasguñaba la línea de meta golpeando la estructura izquierda de su portería.

Juego con poca emoción, más transpiración que inspiración. América logra colarse directamente a la liguilla. Nadie lo quita del cuarto lugar. Aunque la “Tanoneta” no hilvanó su séptima victoria, hoy el americanismo vive más que nunca y el amarillo luce más que nunca; la otra cara de la moneda, con un Reynoso gris, como su “máquina”, a la espera de rival en reclasificación.