Ciudad de México. – Con tres goles en menos de quince minutos y uno en el tiempo de reposición, Cruz Azul derrotó a Pumas en la ida de las semifinales del Guardianes 2020. Los felinos, que acumulaban ocho encuentros sin perder, no supieron reaccionar a un escenario poco común para ellos en el torneo.

Por su parte, la escuadra cementera salió con todo desde el arranque e hicieron un partido perfecto. Ahora obligan a que Pumas haga cuatro goles en el Estadio Olímpico Universitario y con un gol allá de los cruzazulinos serían seis los tantos necesarios para dejarlos fuera de la gran final.

El partido

Bien dicen que los primeros quince minutos son cruciales para estudiar al rival; sin embargo, Cruz Azul se saltó un paso y fue directo a lo importante: la producción de goles. 90 segundos marcaba el reloj cuando Roberto Alvarado aprovechó una desatención de Alan Mozo para marcar el primero.

Al minuto ocho llegó el segundo gracias a un buen disparo de larga distancia por parte de Rafael Baca, el cual resultó inalcanzable para Julio González. Posteriormente, al 12′, Luis Romo hizo el tercero.

La escuadra universitaria tardó en reaccionar y fue hasta el segundo tiempo que forzaron algunas intervenciones del capitán cementero, Jesús Corona.

El VAR fue protagonista al anular al 66′ el cuarto gol de Cruz Azul y al 73′ por detener el juego para la revisión de un posible penal que el árbitro optó por no señalar en primera instancia y también después de ver la repetición.

Por último, cuando el encuentro parecía acabar 3-0, una buena conducción y asistencia dejó a Romo de frente a la portería, quien no falló y marcó el cuarto y último gol del partido.

Escenario para la vuelta

Decir que la eliminatoria quedó resuelta, aunque se trate del deporte más difícil de predecir, no es algo que se aleje de la realidad.

Un gol de Cruz Azul obligaría a que Pumas haga seis, por lo que hacer un partido perfecto es lo que necesitan los felinos para arrebatarle a los cementeros el lugar en la final.