7 de Julio del año 2011, México albergaba la justa mundialista “Sub-17” y, en esa ocasión, los anfitriones se habían instalado en las semifinales del torneo donde enfrentarían a su verdugo de los mundiales: Alemania. Los invito a retroceder en el tiempo y volver a disfrutar de este histórico momento.

Comenzó el partido desde Torreón, los dirigidos por Raúl Gutierrez buscaban clasificarse a la final de su Mundial, con esta esperanza salieron a la cancha y les hicieron frente a los Teutones.

Corrió el minuto 2:51, Julio Gómez se clavó en el área grande de los rivales y, ganando el espacio, remataba con una especie de combinación entre cabeza y hombro para poner el primer gol de aquella tarde, Gol de vestidor, Gol de final, Gol de Julio Gómez para poner 1-0 el encuentro.

Foto: AS México

Emre Can, capitán alemán en aquella ocasión, recibió el esférico en el medio campo, filtró el balón para Samed Yesil pero el pase fue interceptado por el “Capitán Pollo Briseño”, quien no controló la pelota y se la dejó “servidita” al delantero europeo, que no perdonó y empató el encuentro apenas al minuto 9, metiendo su sexto gol en 6 partidos, sin duda una máquina de hacer goles.

Ocasiones generadas para ambas selecciones durante el primer tiempo, el poderío de los alemanes se contrarrestaba con la ilusión mexicana de jugar una final “en su casa y con su gente”. Culminaron los primeros 45 minutos de este gran encuentro mundialista, todo se mantuvo con la misma paridad con la que empezó el encuentro solamente cambiaron las cifras, el marcador estaba 1-1.

Arrancó el complemento del partido, los bávaros salieron motivados y en busca de la clasificación a la final. Mientras que los pupilos del “Potro” seguían con ánimos pero miedo, porque se sabía que en frente estaba un gigante del futbol mundial.

Minuto 59, el “mariscal” Can recibió el esférico poco después del mediocampo, el actual jugador del Borussia Dortmund controló, se quitó a Briseño y, cayéndose, tiró a gol para marcar el tanto de la voltereta, el tanto que aplastaba los sueños y las ilusiones de todas aquellas almas mexicanas presentes en el TSM que esperaban ver a México clasificarse a la final del Mundial.

Foto: TUDN

En el momento en que mejor jugaba el combinado azteca, cayó el gol alemán, cuando nadie recordaba el error garrafal de Briseño, el capitán falló en la entrada contra Can, y bien dice el dicho: “El que perdona, pierde”. Pero los aztecas siguieron insistiendo, sabían que aun quedaba tiempo y que no estaba nada perdido.

Llegada tras llegada, el conjunto mexicano se acercaba más al 2-2 que los alemanes al 3-1. Pero la defensa germana no era un hueso fácil de roer, y les hicieron la vida imposible a nuestros “paisanos”. Hasta que llegó el minuto 75.

México cobraba un tiro de esquina, Alemania defendía con un hombre menos, debido a que estaban atendiendo fuera del campo al Rani Khedira con el dorsal 18 de la escuadra bávara. Jonathan Espericueta lanzó el tiro de esquina con un efecto que nadie esperaba, el balón viajó por el ancho del terreno y entró a la portería alemana, Gol de México, Gol de Espericueta, Gol de empate, todos los verdes celebraban, excepto 2: Julio Gómez y Antonio Briseño.

Foto: MedioTiempo

Mientras todo era alegría, fervor y gloria entre los seleccionados aztecas, Gómez se encontraba tendido en el terreno de juego, sangrando del cráneo, debido a que chocó con la frente del 9 alemán, Samed Yesil. La playera ensangrentada, el short ensangrentado, la contusión sufrida por Julio fue de tal gravedad que el jugador solo pudo alzar la mano mientras caía al suelo a causa del dolor. Pero no estaba solo, su capitán lo vio y solicitó ayuda inmediatamente, estuvo ahí desde el choque hasta que llegaron los médicos del equipo, jamás lo abandonó.

Foto: Marca

México ya había hecho sus 3 modificaciones antes de los 75′ del tiempo corrido, lo que México vivió en esos 5 minutos se traduce en una sola palabra: Miedo. Miedo de que la escuadra azteca jugara los últimos 10 minutos del tiempo regular con un hombre menos, miedo de que los alemanes aprovecharan su ventaja numérica y se dedicaran a atacar a toda costa, pero lo más importante: Miedo de no saber que estaba pasando con Julio Gómez.

Foto: Jammedia

Minuto 82, Julio Gómez se levantó de la camilla, pidió una camiseta nueva para cambiarse y se hidrató en el área técnica. Con el vendaje en la cabeza, que le cubría poco menos de la mitad de un ojo, se dispuso a regresar al encuentro, porque sabía del poderío alemán y no quiso dejar a los suyos en desventaja.

Foto: El Siglo de Torreón

Al 83′ del tiempo corrido, el silbante central se acercó al área técnica para cerciorarse de la salud de Gómez y que ya fuera apto para regresar al terreno de juego, con el visto bueno del colegiado, Julio regresó al terreno del TSM. Con un vendaje craneoencefálico y el deseo de clasificar a la final del torneo, todo Torreón y México presenciaron el nacimiento de “La Momia” Gómez.

Foto: Jeff Mitchell – FIFA/FIFA via Getty Images

Se jugaban los últimos 5 minutos del tiempo regular, el marcador se encontraba empatado, Marcelo Gracia, mediocampista mexicano, encaró al portero germano y estuvo a centímetros de anotar el tercer gol de la tarde-noche en Torreón. Pero el portero de la Mannschaft evitó la caída de su marco y mandó la jugada a tiro de esquina. Y venia Espericueta de nueva cuenta.

Atacaban 5 mexicanos y defendían 9 alemanes, se escuchó el silbato del árbitro central y Jonathan lanzó el centro con la esperanza de encontrar un pie, una cabeza o una pierna que rematara su centro y metiera a México en la definición del campeonato mundial. El primer destino de ese balón fue Marcelo Gracia, quien cabeceó la de gajos para que llegara atrasada para “La Momia”, Julio notó que el balón iba lejos como para cabecearlo, así que decidió lanzarse de chilena para rematar el balón.

Foto: Futbol Total

Vean la imagen, la cara del Pollo lo dice todo, Gómez, con una herida importante, arriesgaba su integridad por el bien común de los mexicanos. Ponía en riesgo su vida por intentar meter a México en la final del Mundial. Y funcionó. Chilena al poste lejano, pasó enfrente de 6 alemanes que ni siquiera pudieron ver el balón hasta que la red lo detuvo.

Foto: Sopitas.com

Julio celebraba, Jonathan celebraba, el Potro celebraba y todo México se ponía de pie. Aquel día no solo se le ganó por primera vez en competencias oficiales a la selección de Alemania, aquel día quedó grabada la heróica tricolor, la remontada azteca que ponía a México a tan solo 90 minutos de un nuevo campeonato Sub-17.

Aquel dia, México cambió el “Si se puede” por el “Si se pudo”.