Por Iñaqui Sanromán Bojórquez

Ciudad de México. – A pesar de contar con ejemplos de países como Italia y España, donde la situación se salió de control gracias, en parte, a un partido de fútbol, la Liga MX optó por no tomar medidas tempraneras y únicamente lo hicieron cuando la autoridad lo dictaminó.

En un inicio decidieron jugar los partidos a puerta cerrada, pero la situación terminó por superar sus expectativas y suspendieron el torneo de forma definitiva el 15 de marzo.

Sin embargo, para esa fecha ya era posible que el fútbol generara un foco de infección. El seis de marzo Pumas y América se enfrentaron en el Estadio Olímpico Universitario. Dicho recinto se llenó al 74% de su capacidad, con alrededor de 43 mil asistentes. Sin medidas de precaución y como si la situación fuese normal, pero el COVID-19 tenía ya casi diez días en México. El primer caso se confirmó el 27 de febrero.

¿Por qué tardaron tanto en detener las actividades, si ya tenían como precedentes la situación en los países europeos? El ejemplo más claro sería lo que ocasionó el duelo Atalanta vs Valencia en Italia. Dirigentes de la Federación Internacional de Fútbol Asociación, FIFA, lo definieron como “una bomba biológica”.

Aunque el primer paciente en dicho país llegó hasta el 23 de febrero, el alcalde de Bérgamo, Giorgio Gori, aseguró que 40 mil personas pudieron infectarse el día del encuentro, puesto que el virus ya estaba en circulación. El partido fue cuatro días antes.

La Liga MX decidió jugar los partidos restantes jornada 10 a puerta cerrada, pero ¿y sí era muy tarde? ¿Por qué no lo hicieron desde un inicio o desde que empezó la problemática? ¿Por qué no detener, como en otros países, el fútbol de forma definitiva? Probablemente no estaban listos para hacerlo.

Tal vez no tenían en el presupuesto, o al menos a corto plazo, la suspensión del torneo bajo ninguna causa. No consideraron esta opción y el impacto económico que significaría. Sobre todo, un partido como el Clásico Capitalino, el cual llama la atención y estuvo a punto de llenar el recinto olímpico.

Me tocó estar ahí, enfermo, por cierto, pero de gripe (o eso creo). En zona de prensa la cantidad de personas era menos a la de cualquier otra zona, lo que permitió cierta distancia precautoria.Eso no evitó que, por ejemplo, en conferencia de prensa estuviésemos todos a menos de un metro y de vez en cuando se escuchaba a alguien toser. O lo hacía yo.

No niego que pude haber sido el causante de un contagio de gripe común en alguien, pero tenía una labor obligatoria por cumplir y no pude quedarme en casa. Lo mismo sucede, en cierta parte, con millones de personas y tal vez por eso ni el fútbol ni el país estaban listos para un parón.

Posible regreso

Hoy en día no existe fecha para el regreso de la Liga MX y se cumplen 18 días desde que se detuvo, junto a la Liga MX Femenil y las competencias de divisiones inferiores.

El último informe dio a conocer que esos torneos, los de fuerzas básicas, se cancelarían de forma definitiva. Sub-13, sub-15, sub-17 y sub-20 se quedarán sin campeón y, en su lugar, habrá un torneo de copa para que no haya inactividad. Evidentemente no hay fecha para dicho evento.

Recientemente, la Secretaria de Salud pidió un mes de inactividad del 20 de abril al 20 de marzo; sin embargo, en los últimos días lo actualizaron y ninguna actividad se podrá reanudar antes del 30 de abril. Por lo tanto, es claro que tendremos un mes más sin fútbol mexicano, pero considero que mientras sea para salvaguardar la salud de mis compatriotas cualquier deporte pasa a segundo plano.

Quedará un mes para seguir las indicaciones sanitarias y de seguridad, pero también un mes para vislumbrar -con un enfoque periodístico- las consecuencias que esto podrá traer al campeonato mexicano. Sin considerar que sea el problema más importante en estos momentos.

Hoy en día la cuestión o la importancia de nuestros actos radica en cuidarnos unos a otros.