“Él es un muy especial y también persona. Tiene un enorme corazón con cualquiera a su alrededor; con tipos como estos, no necesitas dirigirlos mucho.”, declaró Marty Schottenheimer, ex head coach de los Chargers de 2002 a 2006, acerca del que fue quarterback novato de la franquicia en 2004, Phillip Rivers.

Aquel perverso draft de mariscales de campo en 2004 parece que su tiempo en la liga más mediática e importante en la tierra se agota. Luego que Daniel Jones tomara las riendas de los Giants de Nueva York; el dos veces portador de alta joyería y dos trofeos Vince Lombardi, Eli Manning ha visto prácticamente la temporada desde el banquillo.

Sin embargo, la grata sorpresa de la generación 04 fue Ben Roethlisberger, quien ganó el premio al novato del año, además de su primer anillo de SuperBowl. Después el “Big Ben” conseguiría su segundo campeonato con los Steelers de Pittsburgh en 2009 y para culminar tuvo otra aparición en el “súper partido” en 2011. Ahora, los de Pennsylvania tienen en los controles a Mason Rudolph, debido a una sarta de lesiones que arrastra el veterano quarterback.

Pese a que Rivers llegó 2004, la oportunidad de brillar y derrochar su talento en la NFL fue en 2006, único año en donde coincidió con el coach Schottenheimer. Ese mismo año guió a su equipo a la primera de cuatro apariciones consecutivas en postemporada, incluida una final de conferencia en contra de los Patriots. Más tarde llevó a la franquicia a dos Play-offs más, con un total de seis en 12 temporadas.

La carrera de Rivers está dibujada a blanco y negro. El quarterback es el máximo pasador por yardas con más de 50 mil, aunque también es el quarterback titular con peor récord (44-61) desde 2006 en encuentros que se definieron por menos de ocho puntos, donde el 23% de esos duelos han terminado con una intercepción suya.

Tal vez, la generación dorada de quarterbacks está a un paso de colgar las zapatillas y ver el juego desde otra perspectiva. Phillip Rivers, Ben Roethlisberger, Eli Manning y un receptor de alto calibre, Larry Fitzgerald, puede que hayan llegado al fin de una larga, exitosa y fabulosa carrera pero puede que emprendan la aventura hacia Canton, Ohio donde el Hall of Fame los espera.