La Liga MX ¿Femenil?

Por: Pedro Ramos

Desde sus inicios, la Liga Mexicana Femenil ha tenido controversias que han puesto en peligro la continuidad de la misma, sin embargo, sabiendo que esta liga al igual que la varonil es un simple negocio, los dueños de clubes y presidentes deportivos tanto en los equipos como en las comisiones deportivas han dejado a un lado la integridad física, moral y deportiva de las jugadoras profesionales para velar por sus propios intereses tanto políticos como económicos.

La semana pasada, el futbol femenil volvió a vivir una jornada de incertidumbre para las jugadoras de algunos encuentros. Tijuana, Necaxa y Puebla son los casos que más sonaron a lo largo de la jornada doble que se vivió en la Liga.

Para meterlos en contexto seré breve. El domingo hubo un concierto en el Estadio Caliente, hogar del Xolaje tanto varonil como femenil. ¿Los artistas? Guns N’ Roses, hasta ahí todo bien, sin embargo nadie contaba con que al dia siguiente había un partido por jugarse en ese estadio, y si, era del equipo femenil de Xolos. Las jugadoras del club llegaron con anticipación al estadio para poder prepararse, y llegaron con la noticia de que el escenario aun estaba puesto en el terreno de juego, por ende el partido se retrasó. Pero esto no fue lo peor, si no que las mismas jugadoras salieron a la cancha a ayudar a mover las lonas y tablas que eran parte de la escenografía, esto para poder jugar su partido correspondiente a la fecha 15 de la Liga BBVA Femenil.

Ya en la fecha 16, otro escándalo se suscitó en la “gloriosa” (léase con tono sarcástico) liga mexicana. Esta vez les tocó a las jugadoras de los Rayos del Necaxa, pues su viaje rumbo a la CDMX se volvió ‘eterno’, el recorrido arrancó a las 4:30 hrs. desde un punto de reunión en la ciudad de Aguascalientes para comenzar su camino. Desafortunadamente, el autobús que trasladaba a las jugadoras terminó varado en medio de la carretera con rumbo a la capital del país. Este pequeño percance casi les cuesta el partido a las ‘Centellas’. Pues llegaron aproximadamente a las 2:30 p.m al Estadio Azteca, únicamente hora y media antes del partido. Afortunadamente, las jugadoras y el cuerpo técnico alcanzaron a comer y prepararse para el partido.

Y ya para finalizar, el domingo volvimos a vivir un momento que resultó polémico e incómodo para las jugadoras del Club Puebla Femenil, pues el cuarto árbitro les pidió a las jugadoras poblanas que le mostraran la parte superior de su prenda interior, a pesar de no portar licra. Según el reglamento, se debe revisar el color de LA LICRA para asegurarse de que sea del mismo color que el short o el jersey de la jugadora. El problema aquí fue que las jugadoras le dijeron al cuarto árbitro que no traían licra y el silbante mencionó que siguieran el protocolo. Esto creó cierta incomodidad en las jugadoras del club poblano y no guardaron silencio, pues la capitana, María José López publicó en sus redes sociales un mensaje donde pedía se revisaran los sucesos y se tomaran las medidas necesarias.

Xolos perdió, Necaxa cayó goleado y Puebla no pudo romper el cero. Obviamente no podemos culpar por los resultados a los sucesos ya comentados, sin embargo, la coherencia nos dice que sí pudieron influir en los partidos. 

El escenario de Tijuana se pudo quitar en las 19 horas que tuvieron antes del partido, no había necesidad de esperar al último momento para retirar todo el escenario pero no, no son importantes los partidos femeniles. La directiva del Necaxa pudo enviar a sus jugadoras desde un dia antes, para que llegaran descansadas al partido y sin ningún problema, pero no, el equipo femenil no genera los mismos ingresos que el varonil y por eso no les dan el mismo trato. La comisión arbitral pudo enviar una silbante mujer para realizar este protocolo sin incomodar a las jugadoras, pero no, 4 hombres árbitros en un partido femenil.

Todo parece indicar que el “patriarcado” sigue dominando en algunos rubros del deporte, acciones como estas nos hacen creer que se sigue viendo a las mujeres como objetos sin sentimientos que generan dinero, no piensan en ellas, en su comodidad ni en su intimidad.

Una verdadera pena lo que se vive en algunas partes del deporte mexicano.